En el mundo actual, cada vez son más numerosas las personas que buscan alivio para sus dolencias en la medicina natural. Se trata del método más antiguo de la humanidad: la cura a través de remedios vegetales. Estamos en la era del redescubrimiento botánico.

Desde el nacimiento de la civilización, todas las culturas se han aprovechado de la naturaleza para todos sus fines. Desde obtener frutos para su alimentación, hasta el uso de la madera para el fuego o la caza, pasando por la elaboración de remedios para aliviar dolores y diversas patologías. El conocimiento popular y arraigado de la fitoterapia, ha "obligado" al estudio científico de muchas de estas especies y sus propiedades curativas.

Son muchos los intereses despertados al respecto, pero quizá por su importancia, uno de los temas que ha recobrado fuerza en la actualidad es el estudio de los antisépticos naturales. La curiosidad generada al respecto, posiblemente, derive en los numerosos problemas ocasionados por la resistencia de bacterias y demás microorganismos, causada por los antibióticos sintéticos, así como los efectos adversos asociados a su uso. Las ventajas de los antisépticos naturales frente a estos últimos son: la posibilidad de utilizarlos durante un tiempo prolongado, la reducción de efectos secundarios y que no desarrollan resistencia en microorganismos.

Cierto es que queda mucha investigación por hacer, pero hasta el momento existen numerosos estudios científicos, y alentadores, sobre el uso de los antisépticos naturales. Entre ellos, hemos elegido dos: el aceite esencial del árbol del té y el aloe vera.

 

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